Amar y respetar la vida

Producto de los últimos acontecimientos ocurridos en Chile, a causa de esta discusión sobre el aborto, y sobre todo, por el caso de esta niña de 11 años embarazada producto de constantes violaciones, he pensado y reflexionado muchas cosas con respecto a esto que los especialistas y referentes de opinión hablan en televisión sobre respetar la vida.

Existen campañas contra el aborto, que hablan de respetar la vida “desde la concepción hasta la muerte natural”, y verdaderamente, me parece absolutamente válido, pero quiero ir un poco más allá… y me pregunto: ¿Que hay de respetar la vida en el transcurso de esta?

Porque claro, uno puede darle todo el apoyo posible materialmente hablando a un niño o niña para que llegue al mundo, pero los esperamos con un escenario en donde más que vivir, sobrevivimos matándonos unos a otros. Los iniciamos en un círculo de violencia que no se frena, donde si un compañero te insulta, debes aprender a pelear para que en la próxima oportunidad sea “valiente” y le logre dar un combo.

Les enseñamos que los papás mientras más cosas materiales les dan, sin importar si la mamá o el papá no le brinda tiempo de calidad, es porque los aman. Que si tengo mejores juguetes y artículos de vanguardia, es mucho más aventajado.

Tenemos palabras despectivas que denominan TODO aquello que es correcto: Mateo, Mamón, Macabeo, etc… Un niño que trata mal a su mamá, no tiene un nombre en particular, porque eso es NORMAL.

Y creo que lo peor de todo, los formamos en burbujas, donde ellos entienden que, el que hayan niños que sean muy favorecidos económicamente y otros que no tienen nada, es algo normal y creo que eso si que no es respetar la vida, sino crearles una realidad en donde se legitima que la violencia de la desigualdad es algo sumamente normal.

La vida vale. La vida es algo que debemos proteger, pero en muchas esferas… La vida de un recién nacido tiene tanto o más valor que la vida de un adulto, que de un niño que vive en un barrio de condición socioeconómica deficitaria. Escuchar al otro en su diferencia es también una forma de valorar la vida y promover que personas tengan oportunidades de desarrollarse y ser felices… adivinen… TAMBIÉN ES PROMOVER LA VIDA.

Hoy me duermo pensando en todas las cosas que podría hacer yo por promover la vida, respetarla y amarla… Y pienso en las oportunidades que yo he recibido. Las personas que tenemos el privilegio de hacer lo que nos apasiona, es porque nuestros padre han respetado y amado la vida… han amado nuestra vida y nos permiten ser felices y apoyarnos en alcanzar nuestros sueños.

Quizá podría ser que las personas que hacemos lo que amamos, aprovechemos esa oportunidad y hagamos de este mundo un lugar donde podamos darles oportunidades a los que siempre pierden… Así probablemente amaríamos mucho más la vida…