Echando a perder se aprende (y sino lea esto)

En vacaciones, con todo esto del manejo, un muy buen y paciente amigo mío, me dijo: “Bea, tienes que aprender a manejar, es a prueba de weones”. Por supuesto que yo no lo pienso así aún, teniendo 10 clases prácticas de una escuela de conducción, sumada a mi mínima y traumática podría decirse, experiencia de manejo con mi papá.

La verdad creí que sería sencillo esto de manejar, y probablemente este amigo mío, no contaba con mi NO astucia al volante, porque luego de un par de prácticas, y cuando ya me sentía toda una conductora, producto de mi inexperiencia, casi nos sacamos cresta y media en un camino de estos típicos de campo. Cuando perdí el control del auto, él me decía: “Bea, para, Bea, frena” con una paciencia digna de un abuelo, y cuando vió que yo ya no tenía control ni siquiera sobre mi y menos aún del auto, accionó el freno de mano. En resumen: Quedamos encajados en el lado del camino, a poca distancia de una cuneta. Desmonté una rueda, un extraño nos tiró con una cuerda que mi amigo consiguió en una casa cercana y yo no atiné nada más que a reírme nerviosamente.

Con la perspectiva que nos da el tiempo y el bueno humor también, hemos conversado que pudimos potencialmente morir, y es cierto, un error tan evitable como ese, podría habernos llevado para el otro lado.

Esta historia, que ya forma parte de mi lista de anécdotas que contaré a mis generaciones posteriores, me hizo pensar en que muchas veces cometemos errores, y dejamos que esas cosas nos limiten y delimiten, porqué no decirlo. Siguiendo esta lógica, yo no debería haberme sentado frente a un volante nunca más (y al menos así fue, durante los días posteriores al mega condorazo que me mandé), pero como este amigo mío en perseverancia no le gana nadie, me dijo que el peor error que podía cometer, era dejar de practicar y no continuar. Y fue precisamente lo que hice… cuando llegó marzo, me inscribí en un curso de conducción y ahora estoy estudiando para el exámen teórico de conducción para sacar la licencia de conducir.

Anteponiendome a un escenario poco alentador, ya averigüé que puedo fallar dos veces en el teórico, así es que pienso en la cantidad de familiares, amigos y conocidos que manejan fatal, y me doy esperanzas yo misma (en casos como estos, si uno no se da el ánimo, no lo da nadie jajajaja)

Pero asi es la vida: Las cosas a veces resultan mal, y se cree que no hay salida, pero siempre la hay, la batalla que se pierde es la que no se da y en eso debo destacar la acción hincha pelota de este amigo, que me ha motivado a no rendirme y a saber que puedo lograr cosas. Y si usted no cuenta con personas que le digan que usted SI PUEDE, debe saber que eso parte por uno mismo! Y los malos ejemplos sirven, por ejemplo, mi mamá tiene una amiga que maneja como si el auto la manejara a ella, y le dieron una licencia jajajaja, siempre hay algo o alguien peor que uno!

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El día de las madres

Siendo hoy el día de las madres (el comercial, que se corre para el segundo domingo del mes de mayo), me siento en la obligación moral y lo que me dicta el corazón, de escribir sobre la mujer que hace ya 27 años se convirtió en madre, hace 23 me tuvo a mi y hace 19 más o menos, adoptó a su sobrino como hijo.

Sin duda que ella, la Lily, es una mamá realmente diferente a las convencionales. Para comenzar, en la época que tuvo a mi hermana y a mi, fue bastante innovadora en la forma de crianza. Mientras los niños del barrio se entraban a sus casas hasta que ese “tira y afloja” previo al término del juego se acababa con la última palabra de la mamá, mis hermanos y yo, a las 21.00 hrs. (sea navidad, año nuevo, día del niño o cualquier fecha) estábamos ya durmiendo. Cuando fuimos ya más grandes, ella hacía esfuerzos con Flavio por meternos en talleres de deportes, idiomas, defensa personal, baile, etc. (En esa época la fiebre de la vida saludable no era tan potente como ahora, porque la vida ya era más saludable que ahora). Fue ella la que inculcó en mi, el amor por la lectura y la escritura y quizá allí terminó de darse cuenta que la pedagogía era lo suyo. Esto me hizo bastante aventajada en relación a mis compañeras del colegio en ese entonces, porque al entrar al prekinder, yo ya podía leer algunas cosas (Con algunos trucos que me enseñaba por supuesto y con los que dejaba con la boca abierta a las monjas de ese entonces jajaja).

Definitivamente ella siempre fue luchadora, porque con todo lo innovador que puso en criarnos, sumado a decisiones tan radicales, como hacerse cargo de su sobrino (que para efectos de mis papás y mi hermana, es un hijo y hermano respectivamente), debió sobreponerse a muchas opiniones y críticas de nuestros familiares más cercanos, pero ella estaba convencida de que eso haría de nosotros algo bueno.

La perspectiva que me da el tiempo, la edad, y todo lo que he vivido en estos 23 años, pienso en que ella siendo una mujer tremendamente trabajadora (lo que me hacía verla bastante poco) hizo las cosas que creyó correctas y ahora que nuestra relación de madre-hija ha ido en constante cambio, me he sentido en la obligación y necesidad de decirle todo lo que siento, tal como ella me ha pedido disculpas por los errores que cometió, lo que habla de una mujer que tiene un alma grande. Me habría gustado tener más tiempo para tenerla conmigo, pero como era tan buena en lo que hacía y amaba su vocación de maestra, no podría yo haber sido tan egoísta para restarle a tantos niños la gracia de conocerla y ganarse su cariño.

Como ahora me encuentro en una posición bastante compleja, en donde me cuesta mucho poder verla a menudo, decidí regalarle lo que ella me dio con más calidad que cualquier cosa material: TIEMPO. Y como no pude ir a verla en este día, le escribí una carta, la cual me tomó un tiempo que quizá no es suficiente para lo que merece, pero fue de calidad, fue pensando en ella que tragué más rápido el almuerzo, para llegar a la oficina y escribirle esas palabras pequeñas para la más grande.

Un nuevo día de la madre me hace reafirmar la idea de querer en algún momento convertirme en una, con millones de dudas y preguntas propias de dar un paso como ese, pero con la única certeza de que ejemplo no me ha de faltar…

Feliz día de la madre a la Lily, a las mujeres que fueron mis abuelas, tías y primas. A las mamás de mis amigos y mis conocidos… porque muchas de las cosas buenas que un ser humano tiene… vienen de ellas!

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(Foto tomada en el Salto del Laja por Flavio, mi papá, en donde salimos mi mamá con tres hijos de los miles y miles que ha tenido y que la llamaron profesora)

Día mágico en Lenga

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Día mágico en Lenga

El día de esta foto, fue raro… Porque iba como todos los lunes a clases a Concepción a la Escuela de Líderes, y con la Dani, una muy buena amiga, planeamos ir a Lenga por el día. Debo confesar que iba con una motivación muy baja, producto de mi poco gusto por el mar. Pero cuando estuve ahí y dejé que el agua me mojara los pies (y la ropa un poco también), me di cuenta que ahí había magia… Y yo me estaba negando a verla y sentirla. Me sentí feliz y extrañamente en mi mente tenía muchos bonitos recuerdos…
Fue un día raro… pero bonito, aunque anduve el resto del día con los pantalones húmedos 🙂