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En el último mes, he sabido de algo así como 5 formas nuevas de espiar a las personas a través de la red. Y lo más curioso es que estos datos me los han dado personas con parejas. Si, ese es su campo de entrenamiento para esta formación que yo creo que ni la PDI chilena, ni el FBI y ni Snowden se imaginarían.

En estas conversaciones, me contaban casos como: “Mira, si con el IP del computador, puedes saber donde ha estado tu pololo/a, si realmente está donde él/ella te dice que va a estar” o “Facebook con eso de la ubicación no es tan efectivo, porque puedes desactivarle la ciudad, o simplemente ponerte que estas en un lugar y no es cierto”. Sinceramente, casi caigo en depresión…

En mi (luego de estas conversaciones) inocente soltería, pensaba que las parejas de pololos, convivientes, andantes, etc. estaban el uno con el otro porque son felices, se aman y hay más cosas de por medio que los unen… pero NUNCA se me había pasado por la mente, que alguien estuviera con otra persona y que eso NECESARIAMENTE implicara investigar absolutamente TODO sobre lo que hace, incluso cuando no están juntos.

Esto tiene también otro tema inserto, que es el de dar las claves de TODO a tu pareja. Me considero NO partidaria de esta práctica, primero porque, ES POCO PRÁCTICA, luego de un mal término, hay que cambiar tooodas las claves de cada red social donde se tiene un perfil, correos electrónicos, cuentas bancarias y todo eso. Además de que uno no siempre cuenta con que puede tocarte un prototipo de mujer/hombre que parecía normal, pero escondía detrás a un psicópata de esos de las películas que guardan fetiches y coleccionan cosas de sus víctimas (Si, suena ridícula la wea, pero yo sé de casos reales que así fueron)

Dentro de esto, está en juego no sólo cosas como hackers o tener que cambiar de vida cibernética, sino algo que para mí resulta primordial en la mayoría de las relaciones humanas: la confianza. No puedo estar con alguien en quien no confío y me resultaría algo casi enfermizo tratar de saber TODO el tiempo qué cosa hace y qué no. No sé si es porque llevo mucho de soltera, pero me gusta la idea de tener un espacio de libertad donde si quiero tomar helado con mi amigo que no veo hace mil, o ir a algún lugar sola, pueda hacerlo y al mismo tiempo, tener una relación afectiva con alguien que le pareciera también adecuado una dinámica como esta.

Eso de “quien te quiere no te oculta”, es cierto, lo apoyo, pero no tiene para mí al menos una relación directa con que mi enamorado (que a estas alturas y en este escenario, dudaría que estuviera enamorado aún) ponga que está conmigo en facebook, twitter, google+ y todas las redes sociales. Fotos esporádicas, mensajes amorosos y tiernos, me parecen adecuados y lindos. O bien un mensajito en whatsapp deseando un buen día. Esas son cosas que resultan tiernas y permiten una libertad de la persona, es decir, que estar en pareja no signifique estar en una prisión sin rejas.

Ahora, también el whatsapp es un tema. Los famosos vistos son motivo de rupturas según leí en algún sitio de internet. Cuando salen los dos vistos y no hay respuestas… eso podría desencadenar una cosa muy parecida a la bomba atómica (insisto en el hecho que depende de la patología que podría desarrollar una persona). Reconozco que me cae bien whatsapp, pero a veces me ahoga. Me gusta eso de “echarse de menos”, de luego de no verse o hablar por muchos días, reencontrarse y tener conversaciones bacanes con esa persona, además de hablar de cosas triviales.

Y como soy una soñadora empedernida, si creo en los sueños, creo que también existe el amor verdadero… Creo que aún existe eso de “hablar con la mirada”, cuando estás tan conectada con esa otra persona, que la miras y ya sabes qué cosa está pensando. No sólo el de “en una relación con” del Facebook, sino que algo más que eso 😀

Les dejo una canción bonita… Es algo que se da y así tuviera uno un GPS en el corazón sincronizado con el de la otra persona, no podría forzarse… Se llama complicidad 😀